Al llegar eventualmente las cenizas a los ríos, cuencas y finalmente el mar, probablemente se contamine el suministro de agua y se pierda gran parte de la fauna acuática

Luego de que los incendios arrasen fuertemente áreas grandes de la parte de Australia que fue afectada por la sequía, los científicos temen que cuando vuelva a llover, las precipitaciones arrastren los restos quemados hasta los ríos, cuencas, presas y el mar. Esto ocasionaría un gran impacto ambiental.

Durante muchas semanas se acumuló ceniza, vegetación quemada y hasta cadáveres de animales arrasados por los incendios a lo largo de las playas de Sídney. Pero lo que se ha llevado el viento es sólo una pequeña parte de las grandes cantidades de restos que muy probablemente acaben en las fuentes hídricas una vez lleguen las lluvias intensas.

Esto significa un desastre ambiental nunca antes visto en Australia, lo que resultará en problemas graves para el suministro de agua, los ecosistemas de la zona costera y los ríos que sustentan a la fauna.

“Casi no cabe duda de que las perturbaciones a esta escala afectarán a la biodiversidad. Me preocupan mucho las repercusiones en ecosistemas de agua dulce”, afirma Ross Thompson, ecólogo de agua dulce de la Universidad de Canberra.

Otra de las principales preocupaciones es el influjo repentino de nutrientes en los cursos de agua genere “aguas negras” provocadas por las proliferaciones de algas verdeazuladas o cianobacterias.

También el oxígeno podría descender a niveles peligrosamente bajos para otros seres acuáticos, lo que a su vez podría generar muertes masivas de peces y afectar especies como las tortugas de agua dulce.

Sea cual sea la magnitud de las consecuencias en los ecosistemas y sectores de agua dulce y marinos del país, podrían pasar décadas hasta que puedan recuperarse completamente.

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Fuente: NATGEO