México comienza el 2020 despidiéndose de las bolsas plásticas

México comienza el 2020 despidiéndose de las bolsas plásticas

Desde el primero de enero entró en vigencia una norma que prohíbe la entrega de bolsas de plástico descartable en cualquier comercio de toda Ciudad de México.

Medios como la Ecoósfera Web sostienen que esta “es una victoria de la participación colectiva que podría detonar una transformación cultural histórica en todo el país”. Para mantener la medida y generar el hábito, confirmaron que habrá multas de hasta 8600 dólares para comerciantes que violen esta disposición en CDMX. Esta medida es muy importante ya que la ciudad tiene casi 10 millones de habitantes y es una de las más contaminadas del mundo.

La norma incluye además la prohibición de popotes, cubiertos, globos, cápsulas de café de un solo uso, palillos para revolver bebidas, hisopos y platos.

Durante los últimos días de 2019, los supermercados anunciaron con letreros in situ, que desde el primer día de 2020 se dejaría de empacar la mercadería con plástico que no sea biodegradable. También los dueños de los principales grandes comercios comunicaron que comenzarían a utilizar bolsas de papel simple, encerado o biodegradable y pidieron a los clientes comenzar a adoptar el hábito de llevar sus propias bolsas reutilizables.

En mayo pasado, el Congreso de la Ciudad de México modificó la Ley de Residuos Sólidos de la ciudad, para prohibir la «comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico desechable». Inusualmente, la iniciativa del Partido Verde fue apoyada por otras fuerzas políticas, incluido el oficialista Movimiento de Regeneración Nacional. «La obligación es de comerciantes, distribuidores y tiendas de respetar esta medida, pero también de parte del consumidor es una responsabilidad«, señaló Marina Robles, secretaria del Medio Ambiente. 

Los consumidores ya comenzaron a «stockearse» de bolsas para llevar frutas y verduras que son de telas plásticas pero lavables y totalmente reutilizables.

La idea de esta ley es acompañar el combate por un medioambiente equilibrado y libre de residuos, asimismo establecer un modelo que se expanda a lo largo de la nación y sus 32 estados de los cuales la gran mayoría sigue permitiendo la entrega de bolsas, utensilios y otros plásticos de un sólo uso.

Esta norma sigue una tendencia mundial, pero también nacional, debido a que hace tiempo se viene organizando (desde el activismo medioambiental) la lucha a favor de los océanos que rodean al país. Uno de los grandes detontantes fue la «viralización» de imágenes y videos de “islas de plástico” a lo largo de varios océanos del planeta.

| Foro Ambiental Mx

Fuentes: 

  • LM Neuquén
Finaliza la COP25 con pocos avances y mucha desilusión.

Finaliza la COP25 con pocos avances y mucha desilusión.

El evento terminó extendiéndose dos días además de haber redireccionado la ubicación del mismo, el cual por claros problemas políticos pasó de ser en Chile a Madrid finalmente. Desde la cumbre se pidió a los países que eleven sus metas de disminución de gases de efecto invernadero y las presenten en la próxima edición. El actual jefe de la ONU y Secretario General António Guterres expresó decepción aunque también denotó su intacto compromiso y perseverancia para que todas las naciones se comprometan con la acción climática y evitar en conjunto el avance de los problemas ambientales.

El domingo pasado finalizó en Madrid, luego de extenderse dos días de la fecha oficial de cierre, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP25. Si bien el consenso de las naciones en cuanto a la reducción de emisiones de carbono es totalmente invisible, se detectaron avances significativos en cuanto al sector privado y los gobiernos locales y regionales. Sin embargo António Guterres, el Secretario General, aseguró no darse por vencido y motivó a continuar la lucha globalmente. 

Acuerdo de París

El Artículo 6 del Acuerdo de París se refiere a los mercados de dióxido de carbono y al desarrollo de mecanismos de intercambio de derechos de emisiones entre países y empresas para contrarrestar la expulsión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

La gran mayoría de las negociaciones de esta edición apuntaron directamente a la regulación de los mercados mundiales de carbono y cómo balancear entre las naciones la reducción de las emisiones, con la ONU, la Unión Europea y muchos países en desarrollo aumentando la presión para llegar a un acuerdo que nunca llegó.

«El liderazgo climático ha estado presente en la COP25, pero no ha venido de los gobiernos. Es el movimiento de justicia climática el que transformará el mundo. Los países ricos bajo la influencia de la industria de los combustibles fósiles han bloqueado toda posibilidad de justicia y acción climática real. La voz de las mujeres, los pueblos indígenas y los jóvenes sigue siendo excluida. Nunca nos beneficiaremos de la destrucción del planeta y de nuestras comunidades. Por eso nos mantenemos fuertes, más unidos y despiertos como siempre”. Añadió Angela Valenzuela de 25 años perteneciente a Fridays for Future Chile, luego de esperar resultados por varias horas.

¿Qué indican los índices científicos?

Según los científicos, con los actuales y escasos “compromisos” de reducción de emisiones, el planeta se calentará más de 3 grados Celsius para finales de siglo con respecto a los índices preindustriales, lo que confirma un futuro escenario muy volátil y desastroso para toda la vida en el Planeta.

Basados en los estudios, la ONU advirtió que a partir de 2020 las emisiones de carbono habrán de bajar a un ritmo de 7,6% al año para cumplir con la meta de un calentamiento global limitado a 1,5 grados Celsius.

Fuentes

  • Noticias ONU
  • Infobae
Para evitar la catástrofe climática, la ONU exige quintuplicar la ambición del Acuerdo de París

Para evitar la catástrofe climática, la ONU exige quintuplicar la ambición del Acuerdo de París

A este ritmo el planeta no podrá superar el colapso. Durante la última década, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado un 1,5% anual.

A medida que pasa el tiempo y los Estados postergan sus compromisos, la realidad de la crisis climática se agudiza. Es por esta razón que la Organización de las Naciones Unidas llamó a quintuplicar  la ambición del Acuerdo de París. Según el Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), aunque se cumpla con todos los objetivos actuales, las temperaturas superarán ampliamente los 1,5 °C que los científicos establecieron como límite para evitar fenómenos climáticos extremos e irreversibles en el planeta.

«Estamos avanzando hacia un calentamiento de 3 a 5 °C para fines de este siglo en lugar de 1,5 a 2 °C, como establece prioritariamente el Acuerdo de París entre sus objetivos», aseguró el director de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Petteri Talas, durante la presentación del Informe Anual de Brecha de Emisiones en Ginebra.

Cada año, el estudio evalúa la brecha entre las emisiones anticipadas en 2030 y los niveles consistentes con los objetivos de 1,5 y 2° C del Acuerdo de París. De acuerdo a los resultados, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado un 1,5% anual durante la última década. Las emisiones en 2018, incluidos los cambios en el uso del suelo, como la deforestación, alcanzaron un nuevo máximo que equivale a 55,3 gigatoneladas de CO2.

“Nuestro fracaso colectivo contra el cambio climático significa que ahora debemos realizar recortes profundos a las emisiones”.

Los investigadores del PNUMA aseguran que el 2020 será un año crítico para la acción climática. En la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Glasgow, Escocia (COP-26), se espera que se determine el curso futuro de los esfuerzos para evitar la crisis y que los países intensifiquen significativamente sus compromisos climáticos con respecto al Acuerdo de París, que ya no contará de manera formal con Estados Unidos por iniciativa de su presidente Donald Trump.

“Nuestro fracaso colectivo para actuar de manera temprana y dura contra el cambio climático significa que ahora debemos realizar recortes profundos a las emisiones, más del 7 por ciento cada año, si lo desglosamos de manera uniforme durante la próxima década. Esto muestra que los países simplemente no pueden esperar hasta el final de 2020, cuando vencerán nuevos compromisos climáticos, para intensificar la acción. Cada ciudad, región, empresa e individuo deben actuar ahora”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

La funcionaria aseguró que se necesitan progresos rápidos para reducir emisiones tanto como sea posible en 2020 y luego impulsar las contribuciones determinadas a nivel nacional provocando grandes transformaciones de las economías y las sociedades. “Necesitamos ponernos al día con los años en que postergamos. Si no hacemos esto, la meta de 1,5° C estará fuera de alcance antes de 2030″.

Según el informe, las emisiones globales todavía están aumentando. «Hace un par de años teníamos una pequeña esperanza de que la parte de CO2 de las emisiones se había mantenido básicamente estable durante algunos años, pero en 2017 y 2018, aún no tenemos los números  de 2019, las emisiones de CO2 aumentaron en el último año en un dos por ciento, lo que en realidad está por encima del promedio de los últimos 10 años «, explica John Cristensen, quien participó en la elaboración del estudio.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtió que ir más allá de 1,5° C aumentará la frecuencia e intensidad de los impactos climáticos. Una de las grandes consecuencias es el aumento de hasta diez centímetros del nivel del mar y un océano Ártico sin hielo en el verano. “El principal impacto para fines de este siglo proviene de los cambios en los patrones de lluvia. Hemos comenzado a ver que algunas de las regiones se vuelven más secas, especialmente África y algunas partes de Asia y de América. Eso tiene un daño aún mayor que los cambios de temperatura», sostuvo Petteri Talas.

Los países desarrollados están en deuda

Los países del G-20 representan colectivamente el 78% de todas las emisiones, pero solo cinco miembros se han comprometido con un objetivo a largo plazo de cero emisiones. Cristensen explica que «la mayoría de los que se comprometieron con nuevos planes el próximo año y con cero emisiones de carbono no están en el G-20. Este año, además, muchos de los planes que se han discutido realmente todavía no se han implementado”.

El informe asegura que, a corto plazo, los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones más rápido que los países subdesarrollados, por razones de equidad, y porque el Acuerdo establece que las naciones de bajos ingresos aún pueden aumentar las emisiones para impulsar su economía. Sin embargo, todos necesitarán contribuir más a los efectos colectivos. Los países en desarrollo pueden aprender de los esfuerzos exitosos en las economías ricas, así como adoptar tecnologías más limpias de forma más rápida.

El informe sostiene que en 2020 todas las naciones deben aumentar sustancialmente la ambición en sus Contribuciones determinadas (NDC), como se conocen los compromisos de París, con políticas y estrategias para implementarlas. El PNUMA afirma que los objetivos del Acuerdo de París aún son posibles pero no se están implementando lo suficientemente rápido o a una escala lo suficientemente grande.

Para limitar las temperaturas, las emisiones anuales en 2030 deben ser de 15 gigatoneladas de CO2, lo que significa recortes de 7,6% anuales hasta 2030 para la meta de los 1,5°, y de 2,7% por año para la meta del 2° C. Es decir, los niveles de ambición en las contribuciones nacionales deben aumentar al menos cinco veces para lograr la meta de 1,5° C y el triple para la de 2° C. Cada año de retraso más allá del 2020 conllevará la necesidad de recortes más rápidos, que se volverán cada vez más caros, poco probables y poco prácticos.

«Debido a la procrastinación climática que hemos tenido esencialmente durante estos 10 años, estamos buscando una reducción del 7,6% cada año. ¿Es eso posible? Absolutamente. ¿Tomará voluntad política? Sí. ¿Necesitaremos que el sector privado se apoye? Sí. Pero la ciencia nos dice que podemos hacer esto «, concluyó Andersen.

Fuente: 

– ONU

Con sorbetes reciclados, crean un sistema de panales para preservar a las abejas

Con sorbetes reciclados, crean un sistema de panales para preservar a las abejas

Se trata de un proyecto desarrollado en México para enfrentar la baja poblacional de estos insectos, fundamentales para la producción de alimentos y el desarrollo de la vida en la Tierra. 

Las abejas están en peligro. Con el objetivo de contribuir con su preservación, la empresa Son de Miel, el despacho de diseño digital Praxlab y la agencia creativa Isobar México presentaron Last Straw, un prototipo de colmena artificial hecho a base de sorbetes de plásticos reciclados para que las abejas trabajen menos en construir sus celdas y dediquen más energía a la reproducción y el aumento de sus colonias.

“Esta iniciativa surgió de la necesidad de atender un problema social y ambiental, aprovechando la gran coincidencia de que las cavidades de los panales son del diámetro de los popotes”, Ricardo Tovar, gerente de proyectos de Isobar México, y agregó que el proyecto piloto ha comenzado a desarrollarse en nuestro país con la perspectiva de que sea replicado en cualquier parte del mundo.

La drástica merma en la población de polinizadores como las abejas pone en riesgo la vida en el planeta. Esto se debe a que un tercio de la alimentación depende de la polinización de los insectos, en la que destaca la abeja de la miel o abeja melífera, que es responsable de polinizar 71 de las 100 especies de cultivos que proporcionan el 90 % de los alimentos del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las abejas han sufrido una grave crisis durante los últimos años, y se calcula que cerca del 30 % de las colonias de abejas en todo el mundo están desapareciendo cada año por enfermedades, plaguicidas y afectación de los ecosistemas. De acuerdo a Tovar, «este proyecto no solo permitirá obtener miel orgánica, sino ayudar a las abejas y reciclar productos plásticos».

El equipo de trabajo contó con la asesoría de académicos especialistas y apicultores, responsables de definir el diseño de la colmena y la aplicación de los sorbetes. Cada sorbete de plástico tarda hasta 200 años en biodegradarse, causando daños irreparables en los ecosistemas. Para contribuir a su erradicación, los impulsores de Last Straw invitan a restaurantes y consumidores a dejar de usarlos y así evitar que contaminen.

“Actualmente el proyecto se encuentra en la segunda etapa de cuatro etapas previstas, en donde las abejas han mostrado importantes indicios de aceptación del material y ya han depositado miel en los panales artificiales”, declaró Fernanda Mantilla, supervisora de cuenta de Isobar México. 

Beneficios múltiples 

Este proyecto tiene múltiples beneficios, como generar conciencia sobre la contaminación por plásticos, ayudar a las abejas y contribuir a que «se aprecie que la creatividad, la innovación y la tecnología son elementos esenciales para que el hombre ayude a la preservación ambiental», agregó Mantilla.

Los popotes están hechos del plástico polietileno, el mismo material que suele usarse en la fabricación de colmenas artificiales, lo que significa que es muy bien aceptado por las abejas. Además, para evitar la presencia de microorganismos que afecten a los insectos, las pajitas pasan por un tratamiento de esterilización.

«Buscamos ampliar este proyecto, que al momento se aplicó en campos apicultores ubicados en Xochimilco (sur de Ciudad de México) y (el estado de) Veracruz», expuso la especialista, que también detalló que en el prototipo se usaron 240 sorbetes por panal de cría y 120 en un panal pequeño, que se colocaron en la caja de la colmena. Después del periodo de prueba, la meta es que el prototipo final esté disponible y libre de derechos para que pueda ser replicado en cualquier parte del mundo bajo el modelo «open source». 

Fuentes: 

– EFE

¿Cómo enfrentar el calentamiento global desde la ciudad?

¿Cómo enfrentar el calentamiento global desde la ciudad?

El aumento de las temperaturas en las zonas urbanas no es un cuento. Energías renovables, movilidad sostenible, economías circulares y espacios verdes son algunas de las respuestas.  

La cumbre sobre cambio climático COP–25 que se va a celebrar en Madrid va a suponer un espacio para presentar soluciones sobre la crisis climática. Uno de los escenarios donde se va decidir el futuro son las ciudades, donde ya reside el 50% de la población mundial y se espera que para el año 2050 viva el 70%. Una vez suficientemente diagnosticadas las causas de la emergencia climática, se trata de buscar soluciones rápidas y eficaces, lo más baratas posibles y que nos beneficien a todos.

Además de la desigualdad (hecho que ha determinado que justamente la cumbre sobre cambio climático se celebrara en España en vez de en Chile), la calidad del aire, la movilidad o la gestión de los residuos, en las ciudades nos encontramos con el aumento de las temperaturas. Eso explica el fenómeno de la isla de calor que se incrementa en el centro de las zonas urbanas por la existencia de amplias zonas impermeabilizadas de cemento, asfalto, edificios que impiden el movimiento del aire, el tráfico, etc. Pero también por la crisis climática que directamente aumenta la temperatura en todo el mundo.

La temperatura en las ciudades de España ha subido el doble que la media mundial en 50 años. Así lo documento el Observatorio de Sostenibilidad, que registró subidas de más de 2ºC. Este es un ejemplo. En todas las ciudades del mundo los datos son consistentes y comparables y confirman que la percepción que tenemos todos de que cada vez hace más calor es real. El año 2019 ha vuelto a confirmar estas tendencias con el mes de junio mas cálido jamas registrado y las ola de calor en las últimos semanas de junio y julio han marcado varios récord de temperaturas en toda Europa.

Por todo ello es obligatorio empezar a buscar soluciones para adaptarse a este nuevo escenario de aumento de temperaturas. Grandes ciudades como Londres o Bogotá ya tienen sus estudios y acciones. Por ejemplo, Nueva York ya ha tomado medidas para aumentar su resiliencia y adaptación a tormentas para que no vuelva ser vulnerable como lo fue por la tormenta Sandy en 2012.

A pesar de la gran diversidad de situaciones debido tanto al tamaño de las ciudades como a los ecosistemas que las rodean, se propone a continuación la implementación de varias acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, así como un espacio abierto para el intercambio de experiencias. Un lote de medidas que implican, primeramente, una reducción de las emisiones —relacionadas con el propio municipio, con empresas instaladas en el término municipal, o a la movilidad respectiva a redes que no son responsabilidad de la propia ciudad—, así como otras actuaciones que responsabilidad directa de los equipos municipales, sus planificadores y los propios residentes urbanos.

En este segundo sentido se propone las siguientes actuaciones para empezar a realizar de forma inmediata y diseñar planes urgentes de adaptación al cambio climático donde deben involucrarse desde los propios ayuntamientos a empresas o sociedad civil, empezando a paliar los efectos que ya se detectan y que se agravarán los próximos años.

  • El verde como infraestructura: introducción de biodiversidad y aumento de zonas verdes en las ciudades sabiendo que la vegetación es el mejor regulador térmico que podemos tener en la ciudad, con fachadas y azoteas verdes, aumentando las sombras, y con creación de corredores ecológicos inspirados en soluciones basadas en la naturaleza para unir las zonas verdes de dentro de la ciudad con los ecosistemas cercanos a través de restauración de ecosistemas, creación de anillos verdes, desarrollo de humedales, bosquetes, sotos, riberas, creando zonas verdes en solares aunque estén en fase de espera antes de ser urbanizados, creando mallas, corredores y redes de espacios.
  • Introducir el agua en las ciudades: siempre que se pueda, con aumento de fuentes, láminas de agua, haciendo que el suelo sea permeable, mejorando el flujo de agua en la ciudad, haciendo que sean esponjas respecto al agua de lluvia. Asegurando un agua de calidad para los habitantes, mejorando las redes de distribución, reducción de consumos, separando las aguas pluviales de las grises, reutilizando las aguas residuales y depurando el 100% todas las aguas, incluyendo procesos de depuración basados en la naturaleza. Con creación de humedales dentro y en los alrededores de la ciudad y asegurando que los habitantes y sus propiedades sean capaces de laminar inundaciones, creando zonas permeables en parques, en campos de fútbol y trabajando para disminuir el riesgo si se está en zonas sometidas a peligro por inundaciones. En las zonas de costa y en las zonas inundables será necesario el dar un paso atrás. En un escenario de cambio climático, cada vez serán más frecuentes las tormentas catastróficas así como el aumento del nivel del mar, que provocará inundaciones. Retirarse de primera línea no es opcional, es obligatorio…
  • La movilidad debe ser sostenible: esto significa descarbonizada, basada en transporte público, frecuente y rápido que complemente el privado, bajo en emisiones y que no comprometa la calidad del aire. Y por ello, la salud de la gente. Con aumento de bicicletas, motos y patinetes eléctricos, coches compartidos y aparcamientos disuasorios que permitan mayor espacio para caminar. Un menor número de coches privados determina un mayor espacio público para zonas verdes y por supuesto, menos calor en el centro de la ciudad.
  • Rediseño de la ciudad para que sea más compacta: deben crearse zonas peatonales en todas las localidades. Con regeneración de espacios públicos, teniendo en cuenta todos los elementos singulares que existan en la ciudad pero incluyendo la variable del aumento las temperaturas, con creación de sombras, pérgolas, rehabilitando espacios industriales en desuso, elementos singulares históricos, y trabajando con superficies más claras que absorban la radiación solar.
  • Energías renovables: Tejados solares y balance neto municipal en todos los edificios públicos y campañas de aumento de energía solar y eólica en el municipio, unido a la reforma de la edificación y a la rehabilitación de todo el parque de viviendas. Se debe de colocar una cubierta exterior de placas solares que produzcan energía para la refrigeración (y calefacción) y que a la vez aumenten el aislamiento para adaptarse a los aumentos de las temperaturas, especialmente en las plantas más altas, y en los barrios con construcciones más precarias, que son de los grupos de población con menores recursos económicos, y más vulnerables a la pobreza energética.
  • Además de estas cinco actuaciones, es necesario potenciar una economía circular y colaborativa, con disminución en la producción de residuos, minimizando los envases y embalajes, y por ello de transporte dentro de la ciudad; potenciando la agricultura ecológica (en huertos urbanos, alrededor y dentro de la ciudad) y de proximidad para abastecer guarderías, hospitales o comedores públicos. Además, es obligatoria la alineación de los presupuestos municipales con la adaptación al cambio climático. Los grupos de población más desfavorecidos son los más expuestos a la crisis climática. Efectos tales como la pobreza energética, o las zonas inundables, o las viviendas más precarias, hacen que sea la población más vulnerable, por lo que deberá ser especialmente atendida. Es necesario además aplicar indicadores, lo que no se mide no se puede mejorar y evaluar las políticas para ver si se están haciendo las cosas bien.

Fuentes: 

– El País 

– Foro Ambiental

Hay que reciclar más en México

Hay que reciclar más en México

Si caminas por algunos de los parques más importantes de la Ciudad de México, es muy probable que te hayas encontrado con bancas azules creadas 100% a partir de materiales reciclados. Ésta fue una iniciativa de Coca-Cola y Ciel como parte de su compromiso con el planeta. Si México es el país que más Coca-Cola consume a nivel mundial, el plástico que utiliza también puede servir para mucho más al ser reciclado. Aún estamos lejos de otros países en cuestión medioambiental, pero tenemos mucho potencial para mejorar.

En la actualidad, Europa es líder en reciclaje. Suecia es uno de los grandes jugadores en el tema. En este país nórdico separan su basura en cinco categorías distintas. Del total de desechos producidos en ese país, sólo 1% termina en basureros y el 47% es reciclado. Otro caso es el de Alemania, donde se recicla 56 % de todos los desechos, y los ciudadanos están involucrados en la separación de basura y en la disminución de plásticos de un solo uso.

En México, por su parte, el plástico es uno de los mayores desechos. Se generan alrededor de 8 millones de toneladas al año y sólo se recicla un 32 por ciento. A pesar de los esfuerzos, aún no hay una infraestructura suficiente para el reciclaje en el país. La Ciudad de México recicla 90% de las botellas de PET, pero en el resto del país sólo es 56 por ciento. A este paso, el aumento de los plásticos que impactan en el medio ambiente, sobre todo en los océanos, por culpa de la mala gestión de su destino final será incontenible. Y ni que hablar la proliferación de los microplásticos, imperceptibles para el ojo humano. 

México necesita iniciativas como las que se están implementando en los países europeos, que puedan crecer hasta convertirse en industrias que reduzcan la cantidad de basura y sean positivas para la economía nacional. Para eso se necesita una proyección a largo plazo y que los sectores público y privado se comprometan. Algunas empresas ya llevan años trabajando en la reducción y reciclaje de sus desechos. Se han instaurado máquinas que dan puntos, créditos para Netflix u otros incentivos al reciclar latas y botellas. Unilever está comprometido en reducir la cantidad de plástico que genera y toda la que pueda.

Coca-Cola también lo está haciendo. Para el 2020 planea cambiar el plástico por el cartón, lo que equivale a transformar 11.000 toneladas de anillos plásticos de latas en material reciclable. Además, va a invertir millones de dólares en desarrollo de tecnología para hacer sus prácticas aún más verdes y llegar a la meta de eliminar el uso de más de 200.000 toneladas de plástico virgen en Europa para el 2025 y en el resto del mundo para el 2020.

La clave está en el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, en México hay más por hacer. Implica comprometernos y ceder ante ciertas facilidades que hoy tenemos. Por ejemplo, aquí se continúa separando la basura sólo en orgánica e inorgánica, o peor, se tira toda la basura en la misma bolsa. La realidad es que el cambio individual es el que puede generar un movimiento colectivo. Reciclar todos los días, separar la basura, reducir el uso de plásticos, en general, es esencial para transformar la cultura de productos desechables con la que vivimos.

Con esas acciones pronto reciclar será algo rutinario, es cuestión de hacerlo por determinado tiempo para que comencemos a separar por colores, materiales y en determinados lugares. Este cambio de conciencia nos concientizará que la contaminación no sólo viene de la basura que generamos, sino de acciones como transportarnos en automóviles de manera individual. Al ver el cielo contaminado, más gente se movilizará en bicicleta, transporte público o caminará. Ya hay cambios, pero aún podemos mejorar y, con ello, transformar el país en una potencia ecológica a nivel mundial.

Fuente: 

– El Espectador