Australia: los incendios podrían contaminar las fuentes de agua potable

Australia: los incendios podrían contaminar las fuentes de agua potable

Al llegar eventualmente las cenizas a los ríos, cuencas y finalmente el mar, probablemente se contamine el suministro de agua y se pierda gran parte de la fauna acuática

Luego de que los incendios arrasen fuertemente áreas grandes de la parte de Australia que fue afectada por la sequía, los científicos temen que cuando vuelva a llover, las precipitaciones arrastren los restos quemados hasta los ríos, cuencas, presas y el mar. Esto ocasionaría un gran impacto ambiental.

Durante muchas semanas se acumuló ceniza, vegetación quemada y hasta cadáveres de animales arrasados por los incendios a lo largo de las playas de Sídney. Pero lo que se ha llevado el viento es sólo una pequeña parte de las grandes cantidades de restos que muy probablemente acaben en las fuentes hídricas una vez lleguen las lluvias intensas.

Esto significa un desastre ambiental nunca antes visto en Australia, lo que resultará en problemas graves para el suministro de agua, los ecosistemas de la zona costera y los ríos que sustentan a la fauna.

“Casi no cabe duda de que las perturbaciones a esta escala afectarán a la biodiversidad. Me preocupan mucho las repercusiones en ecosistemas de agua dulce”, afirma Ross Thompson, ecólogo de agua dulce de la Universidad de Canberra.

Otra de las principales preocupaciones es el influjo repentino de nutrientes en los cursos de agua genere “aguas negras” provocadas por las proliferaciones de algas verdeazuladas o cianobacterias.

También el oxígeno podría descender a niveles peligrosamente bajos para otros seres acuáticos, lo que a su vez podría generar muertes masivas de peces y afectar especies como las tortugas de agua dulce.

Sea cual sea la magnitud de las consecuencias en los ecosistemas y sectores de agua dulce y marinos del país, podrían pasar décadas hasta que puedan recuperarse completamente.

  • Foro Ambiental

Fuente: NATGEO

Australia en llamas: el fuego ya mató a 500 millones de animales

Australia en llamas: el fuego ya mató a 500 millones de animales

Ya se declaró el estado de emergencia en las ciudades de Nueva Gales del Sur y Victoria puesto a que se prevé un fuerte avance de la extensión de los fuegos. Muchas de las especies animales afectadas ya estaban en peligro de extinción y se estiman aproximadamente 500 millones de bajas en total.

A partir de un informe proveniente de la Universidad de Sydney, el fuego ya arrasó con 5,25 millones de hectáreas de vegetación y además de las muertes animales ya mencionadas (incluyen koalas, wombats, canguros, demonios de Tasmania y otras tantas especies) también hubo hasta el momento 19 personas muertas y alrededor de 2.000 hogares completamente destruidos.

Sorpresivamente en Sydney no se dejó de realizar el show de fuegos artificiales de cada año nuevo, lo que disparó aún más polémica y cuestionamientos hacia el estado.

La situación de los koalas es la más alarmante de todas, el gobierno de Australia ya confirmó la baja de 8.000 ejemplares, lo que conforma casi un tercio de la población total de Nueva Gales del Sur. Mientras los fuegos siguen, no parece haber indicios de conclusiones, lo único que resuena en los medios australianos es que la recuperación de la población animal y vegetal podría tardar años o incluso décadas en efectuarse.

Luego de que las temperaturas alcanzaran los 40 grados centígrados en gran parte del estado de Australia del Sur y los fuertes vientos avivaran las llamas, se declaró oficialmente el estado de emergencia en Victoria. 

Estos sectores están habitados por aproximadamente 100 mil personas, por lo que las autoridades incitaron a la evacuación temprana para evitar peores y más pérdidas.

«Si valoran su seguridad deben irse. Las pertenencias personales tienen muy, muy poco valor en estas circunstancias«, dijo a los periodistas Michael Grainger, de la policía estatal de respuesta a emergencias.

Volviendo a la polémica, El Gobierno conservador de Morrison ha sido foco de críticas durante mucho tiempo por «no hacer lo suficiente» para combatir el cambio climático como causa de la salvaje sequía e incendios en Australia. 

Foro Ambiental

Fuente:

  • Ámbito
Comenzó a derretirse Taku, uno de los glaciares más resistentes al cambio climático

Comenzó a derretirse Taku, uno de los glaciares más resistentes al cambio climático

Alaska es una de las regiones del mundo que más se enfrenta al proceso de retracción de sus glaciares y la situación es cada vez más alarmante. Allí se encuentra el glaciar Taku, uno de los pocos que había enfrentado los efectos del calentamiento global, que comenzó a derretirse tras medio siglo de crecimiento. Así lo confirmaron imágenes captadas por la NASA, en un informe que aborda los últimos cuatro años.

Los científicos del Observatorio Terrestre de la agencia estadounidense han detallado que el campo de hielo, considerado uno de los más gruesos del planeta, con un espesor de 1.480 metros y que había estado ganando masa a un ritmo de 0,3 metros por año, ha ido disminuyendo su marca desde 2014, el año que coincide con uno de los meses de julio más cálido jamás registrado.

Esta mole de hielo se encuentra situada en el campo de Juneau y ha sido objeto de estudio durante las últimas décadas debido a su particular resistencia y expansión. El glaciólogo Mauri Pelto, que lleva treinta años vigilando los 250 glaciares más grandes del mundo, explica que uno a uno todos habían comenzado a perder masa de hielo debido al aumento de las temperaturas en el planeta menos Taku, que resistió hasta ahora.

Las imágenes recogidas por la NASA indican que el gigante de hielo ha comenzado a fundirse por primera vez desde 1946, que es cuando empezó a estudiarse. El cambio es aún más dramático ya que entre ese año y 1988 el glaciar Taku estaba creciendo a un ritmo de 30 centímetros por año. Entre 2013 y 2018 el crecimiento se detuvo, y por primera vez en agosto de 2018 empezó a retroceder, lo que podría traer serias implicancias al aumento del nivel del mar. 

“Pensábamos que el balance de masa en Taku era tan positivo que podría avanzar durante el resto del siglo”, explicó Pelto, que trabaja en el Nichols College de Massachusett. “No creo que la mayoría de nosotros pensáramos que iba a retirarse tan rápido”, agrega. “Que la transición se produzca tan rápido indica que el clima invalida el ciclo natural de avance y retroceso que el glaciar habría tenido normalmente”.

Fuentes:

– Foro Ambiental

– EFE

Entre 2018–2019, la Amazonia de Brasil sufrió la mayor deforestación de la década

Entre 2018–2019, la Amazonia de Brasil sufrió la mayor deforestación de la década

Según los datos difundidos, la mayor selva perdió 9.700 kilómetros cuadrados en un año. El período analizado incluye siete meses del gobierno de Bolsonaro, que se encuentra en el centro de las críticas por su fuerte anti-ambientalismo. 

Las motosierras avanzan veloces en el mayor bosque tropical del mundo, que desempeña un papel crucial para frenar el cambio climático. La Amazonia brasileña ha perdido 9.762 kilómetros cuadrados de vegetación, territorio equivalente al de un país como Chipre, en un año. El dato, que es el peor en más de una década y supone un aumento del 30% respecto al año anterior, fue difundido por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). La cifra confirma lo que las mediciones de alertas en tiempo real venían anticipando desde hace meses, que la deforestación se ha acelerado desde que gobierna el ultraderechista Jair Bolsonaro, un firme partidario de la explotación de la selva prácticamente cualquier precio. 

Pese a que la deforestación en la Amazonia brasileña viene aumentando desde 2012 aunque a un ritmo menor, la superficie destruida ahora es como 1,3 millones de canchas de fútbol. Las cifras difundidas indican cuánto bosque fue destruido entre agosto de 2018 y julio pasado. Es decir que incluye siete meses del mandato de Bolsonaro. Esto incrementará aún más la presión sobre el gobierno del actual mandatario, cuyas retóricas y políticas anti-ambientalistas no solo han sido foco de críticas por parte de activistas ambientales, comunidades aborígenes, científicos, académicos sino también por gobiernos extranjeros, con los de Europa a la cabeza

La expectativa ante la comparecencia en la sede del INPE en São Jose dos Campos era mucha porque la polémica mundial por los feroces incendios amazónicos de este verano sigue fresca y porque los sistemas de alerta en tiempo real indicaban que la destrucción de bosque tropical se había disparado. Aunque el presidente criticó con dureza hace unos meses al organismo público brasileño que realiza las mediciones oficiales con satélites, puso en duda sus mediciones y destituyó a su director, sus ministros de Medio Ambiente y de Ciencia han asistido a la presentación del balance de la deforestación que se mide cada 12 meses

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, ha atribuido el enorme aumento a “la economía ilegal” en referencia a las actividades al margen de la ley de mineros, madereros y de invasores que se apropian ilegalmente de tierras. También ha recalcado que es necesario crear oportunidades económicas sostenibles en la región. Los ecologistas y parte de los empresarios agropecuarios brasileños sostienen que el desarrollo económico de la Amazonia no es incompatible con la preservación ambiental.

Los planes esbozados hasta ahora por Bolsonaro con ese fin incluyen abrir a la explotación comercial tierras indígenas que en este momento tienen una fuerte protección legal que impide que nadie las toque más allá del uso sostenible por parte de las comunidades que habitan desde hace milenios. Entre las medidas anunciadas por los ministros para luchar contra la deforestación, está reforzar la fiscalización en la Amazonia además de llevar allí a algunos científicos y la sede de alguno de los organismos de investigación.

Para las ONG’s el principal culpable del tremendo aumento es el presidente. “El proyecto antiambiental de Bolsonaro ha eliminado la capacidad de combatir la deforestación, favorece a quienes practican delitos ambientales y alienta la violencia contra los pueblos (nativos) del bosque”, ha declarado Cristiane Mazzetti, de la campaña Amazonia de Greenpeace. World Wild Fund (WWF) ha recordado que nunca se habían puesto tan pocas multas ambientales como en los últimos meses.

Los efectos cada vez más visibles de la crisis climática han colocado la cuestión ambiental en el centro del debate político en Europa y buena parte del mundo, lo que ha supuesto una presión intensa con la que Bolsonaro no contaba y que le han convertido en el villano ambiental del planeta. En campaña, el antiguo militar ya había proclamado su desdén por la preservación ambiental, con sus clásicos desatinos discursivos incluidos. 

“Si llego a la presidencia no habrá dinero para las ONG, esos inútiles van a tener que trabajar Y no voy a demarcar un centímetro de reserva indígena”. En efecto, así ha sido. No ha extendido la protección legal a más territorio desde que se estrenó en el cargo, en enero, y dispuso recortes presupuestarios, flexibilizaciones en los controles y desarticulaciones de programas de conservación. Lo que sí tuvo que olvidar fue su promesa de seguir los pasos del Estados Unidos de Donald Trump para abandonar el Pacto de París. El enorme peso de las exportaciones a la UE y la presión política desde el extranjero le obligaron a anunciar que mantendría los compromisos suscritos.

Europa contra Bolsonaro

Para Europa, la cuestión climática es también esencial en el proceso de ratificación del acuerdo comercial UE-Mercosur alcanzado el pasado verano tras años de arduas negociaciones y que todos los países de ambos bloques deben bendecir para que entre en vigor. Francia encabeza los países que condicionan su apoyo al tratado a que Brasil respete el acuerdo mundial contra el cambio climático.

Los primeros en alzar la voz de alarma por la política ambiental del gobierno de Bolsonaro fueron los anteriores ministros de Medio Ambiente. Fueron ocho ex titulars de la cartera que, independientemente de representar diversas ideológicas, en mayo lo acusaron de estar desmantelando todo lo avanzado desde que la presión exterior por la destrucción de la Amazonia hizo que Brasil pusiera en marcha políticas para preservarla.

La deforestación alcanzó su máximo histórico en 1995 con la desaparición de 29.000 kilómetros de bosque (el triple que ahora) y su mínimo en 2012 con 4.500 kilómetros. Esa evolución positiva fue el resultado de una política sostenida que convirtió en intocables por ley decenas de reservas indígenas, decretó que en Amazonia solo se puede cultivar en el 20% de cada parcela y reforzó los sistemas de inspección y sanción para quienes cometen delitos ambientales. Hoy, todo eso podría ser echado por la borda si Bolsonaro sigue el camino hacia la destrucción ambiental que ha emprendido. 

Fuentes: 

– El País

– Foro Ambiental

El plan de México para salvar sus pastos marinos y corales del calentamiento global

El plan de México para salvar sus pastos marinos y corales del calentamiento global

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha actualizado una Norma Oficial Mexicana (NOM) que busca garantizar la supervivencia de especies como el pasto marino y corales, que en la actualidad se encuentran amenazados por fenómenos catastróficos como el sargazo y el blanqueamiento, un síndrome que hace que pierda su color natural.  

Tras un proceso de nueve años, el Gobierno actualizó la lista de especies en riesgo, contenidas en la NOM–059, y en la que ahora se incluyen cuatro especies de pasto marino y dos de coral, todas ellas habitantes del suroriental estado mexicano de Quintana Roo. De acuerdo a los resultados, los pastos marinos de manatí y de estrella ahora son consideradas especies amenazadas, es decir, en peligro de desaparecer en corto o mediano plazo.

Los pastizales caribeños y de tortuga, por su parte, fueron considerados como especies sujetas a protección especial, para propiciar su conservación. El resguardo es importante si consideramos que en los últimos 17 años se han perdido más de 100.000 hectáreas de pastos marinos en el país a causa del cambio climático, según contó este jueves a Efe Tania Cota Lucero, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Según explica en entrevista Brigitta Ine Van Tussenbroek, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el país se han extinguido cientos de miles de hectáreas de pasto de una especie que funge como alimento para tortugas, manatíes, langostas y peces.

Mientras más amplia sea la pradera de pasto marino en el mar, más rico, diverso y saludable es el ecosistema marino, sintetiza la investigadora. El 35% del pasto marino en México se concentra en la Península de Yucatán, de ahí que no sea raro que las nuevas especies protegidas por la NOM sean de esta región. En 2017, cuando se cumplían dos años del primer arribo masivo de sargazo al Caribe mexicano, Tussenbroek lideró una investigación para dar cuentas del impacto de esta macroalga en Quintana Roo.

Los males del sargazo 

Cuando el sargazo, algas marinas de color marrón o verdoso, se descompone genera lixiviados, los cuales producen condiciones de poco oxígeno, cambian la composición química del mar y tiñen el agua de café, impidiendo la entrada de luz solar. Esto daña la biodiversidad marina.

Un estudio publicado recientemente en Marine Pollution Bulletin, evaluó cuatro sitios: Nizuc, Xcalak, Xahuayxol y Puerto Morelos, y determinó que, en este último, tras un año del arribo de sargazo, había perdido 5.700 metros cuadrados de pastos marinos y cambiado su ecosistema. Y luego llegó 2018, el año en que se rompieron todos los récords del sargazo: islas flotantes de la macroalga de hasta 2.800 kilómetros cuadrados, según la Universidad del Sur de Florida, y millones de toneladas recolectadas en Quintana Roo.

Los pastizales marinos que han muerto, advierte la científica, han liberado el carbono azul almacenado durante cientos de años; han pasado de ser secuestradores a fuentes de emisión de dióxido de carbono: un gas de efecto invernadero que conduce al calentamiento global y a la acidificación de los océanos. «Por eso a mí me da gusto esta nueva medida», afirma Tussenbroek.

Las otras especies integradas a la NOM-059 como especies amenazadas son dos variantes del coral estrella montaña, que son animales con presencia masiva en el Caribe mexicano, las cuales han sido infectadas, junto con otras 20 especies de coral, por una rara enfermedad, aún sin cura, denominada síndrome blanco. Para Anastazia Banaszak, representante de México ante la Red de Restauración del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), este mecanismo «es muy necesario, pero ha llegado muy lento».

El síndrome blanco se detectó por primera vez en junio de 2018, y en seis meses había acabado con el 30% de los corales de Quintana Roo. Los cálculos más recientes indican que esta inédita enfermedad en el país no ha parado y se ha extendido por más arrecifes de la región.

Las falencias de la normativa 

La actualización de la NOM-059, enfatiza Banaszak, también investigadora en el Instituto de Ciencias del Mar, no solo ha llegado tarde, sino incompleta. Y es que la convocatoria para solicitar una anexión de alguna especie a la NOM-059 cerró a principios de 2018. En ese entonces, el síndrome blanco aún no había sido detectado.

«Ahora ya nos pegó y van 22 especies afectadas, y solo dos de ellas están en la NOM. Y la NOM-059 se actualiza solo cada cinco años, entonces, mi preocupación es que el mecanismo es muy necesario, pero lento», asegura la especialista.

No obstante, el coral montaña podrá ser preservado de mejor manera, pues esta normativa la pone bajo resguardo ya no de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), sino de la Semarnat, que a decir de la científica, «es más eficaz y eficiente» al otorgar permisos para realizar estudios. Su presencia es fundamental como refugio para otras especies y es estructuradora de colonias.

Nallely Hernández Palacios, directora regional de la Conanp, celebró los avances y destacó los beneficios de estos sistemas naturales. “Los arrecifes son organismos de una importancia superlativa y aunque comprenden solo el 2 % de los sistemas marinos, albergan al 30 % de las especies marinas. Son sistemas que ocupan poco espacio, pero concentran una alta biodiversidad».

Fuente: 

– EFE

– Infobae

La deforestación de la Amazonia en Brasil sube un 80% durante septiembre

La deforestación de la Amazonia en Brasil sube un 80% durante septiembre

Tras los últimos incendios que han paralizado los ojos del mundo, la situación de la Amazonia de Brasil no ha mejorado. Según datos satelitales analizados por el Instituto del Hombre y Medio Ambiente (Imazon), una ONG que funciona en el estado de Pará, el sector brasilero de la mayor selva del planeta registró un crecimiento del 80% de la deforestación durante septiembre, en comparación con el mismo mes del año anterior.

En ese mes, la Amazonia perdió 802 km2 frente a los 444 km2 anteriores. Así lo registró el Sistema de Alerta de Desmatamiento (SAD), abastecido por imágenes de los satélites Landsat y Sentinel. El informe tiene en cuenta las zonas «desmatadas», es decir, aquellas donde la flora y los bosques fueron totalmente eliminados. El estado más afectado fue Pará, en el extremo este amazónico, que representó el 53% del área perdida, seguido por Rondonia (13%), Amazonas, Acre (cada uno con el 11%) y Mato Grosso (10%).

Uno de los acontecimientos que marcó la agenda ambiental del mundo fueron los enormes incendios que arrasaron los bosques amazónicos de Brasil, y también en Bolivia. El incremento de estos fenómenos en 2019 fue detectado también por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales, cuyo director fue destituido por el presidente Jair Bolsonaro. También fue ese órgano quien aseguró que en la Amazonía se deforestan un promedio de 18 canchas de futbol por hora.   

Al hablar ante las autoridades de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en setiembre pasado, el mandatario ultraderechista negó que las quemas hayan tenido una expansión considerable y atribuyó los datos a una campaña sucia por parte de las organizaciones ambientalistas y la comunidad internacional, especialmente de Francia, así como a una operación de la prensa.

A lo largo de 2019 los informes de Imazon indicaron una «tendencia» de aumento de la deforestación, ya que en agosto el incremento fue del 63%, frente al mismo mes de 2018. Uno de los meses pico se percibió en julio, con 1286 kilómetros cuadrados de vegetación extinguida, lo que representó un salto del 66% interanual.

Brasil es el hogar de más de la mitad de la biodiversidad del planeta y la protección de la Amazonia resulta esencial para la lucha contra el cambio climático. Y, pese a que su degradación va en aumento desde hace tiempo, sobre todo entre el período 2012–2018, la situación se ha agravado frente a la retórica anti–ambientalista del Bolsonaro y el desmantelamiento de los programas de protección de los bosques tropicales que impulsó en favor del avance de la frontera agroindustrial y proyectos mineros, así como también el destrato hacia las comunidades locales.

Los recortes presupuestarios y la interferencia federal que ha ido firmando el mandatario han hecho que sea aún más fácil explotar la selva tropical. La agencia de cumplimiento ambiental de Brasil ha tenido una baja presupuestaría de 23 millones de dólares, y los datos oficiales del Observatorio del Clima muestran que los controles han disminuido notoriamente en los últimos meses. Además, el llamado Fondo Amazonia, el mecanismo de cooperación global que más recursos ha aportado para detener la deforestación y reducir los gases de efecto invernadero de la selva, perdió a su principal donante: Noruega.

Fuentes: 

– Foro Ambiental

– Imazon

– EFE