Dos ratones peleando en el subte de Londres, la fotografía de vida salvaje ganadora del año.

Dos ratones peleando en el subte de Londres, la fotografía de vida salvaje ganadora del año.

Tomada por el joven Sam Rawley y electa por el público en el marco del concurso de Wildlife Photographer of the Year, la fotografía grafica a dos ratones en el subterráneo londinense peleando por una miga de pan.


La fotografía se titula “Pelea en la estación” y recibió 28.000 votos dentro de la categoría “lo mejor del resto” de la Lumix People’s Choice. Rowley comenta que para llegar a tomar la fotografía pasó unas cuantas noches acostado boca abajo, expectante, esperando el momento preciso y correcto para disparar su cámara y captar a los ratones.

«Pasé cinco días tumbado en el andén así que era probable que ocurriera en algún momento», explicó el fotógrafo, que trabaja para la BBC como investigador dentro de la unidad de filmación de historia natural.

«Estos ratones de subte, por ejemplo, nacen y pasan su vida entera sin ver la luz del sol o sentir una brizna de hierba. A cierto nivel, es una situación desesperada -correr entre pasajeros sombríos durante unos pocos meses, quizá por un año o dos, y después morir-. Y como hay tantos ratones y tan pocos recursos, tienen que luchar por algo irrelevante como una migaja«, agregó a su descripción.

Cuatro otras imágenes llegaron a ser finalistas en la misma categoría. Entre ellas, una de un orangután al que explotan en espectáculos del fotógrafo Aaron Gekoski’, o la de dos jaguares que acaban de capturar una anaconda de Michel Zoghzhogi’s.

El concurso es organizado por el Museo de Historia Natural del Reino Unido, cuyo director -Michael Dixon- expresó que la fotografía de Sam Rawley ofrece una perspectiva fascinante acerca de cómo la vida salvaje puede funcionar en el entorno dominado por el ser humano.

Otra de las imágenes finalistas, de Aaron Gekoski’
Dos Jaguares vs. una Anaconda, de Michel Zoghzhogi’s
  • Foro Ambiental

Fuente: Clarín

Nuevo pedido de la ONU: las ciudades necesitan más árboles sí o sí

Nuevo pedido de la ONU: las ciudades necesitan más árboles sí o sí

En unas semanas marcadas, a escala mundial, por la necesidad de actuar de forma efectiva ante el cambio climático, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) ha hecho llegar a las ciudades del planeta un desafío: aumentar su número de árboles. Y es que, explican, las áreas urbanas son responsables del 75% de las emisiones globales. Esto significa que su implicación es sustancial.

La campaña global Trees in Cities Challenge se ha lanzado en la Cumbre de Acción por el Clima, celebrada el pasado septiembre en Nueva York. Con el fin de combatir el cambio climático y generar un urbanismo más sostenible y resiliente, la directora general de la CEPE, Olga Algayerova, ha encabezado este llamamiento a las alcaldías y autoridades locales para llevar a cabo actuaciones de reforestación.

La cumbre ofreció datos sobre las emisiones a nivel mundial, que están alcanzando unos niveles sin precedentes. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. En este marco, la campaña busca respuestas desde el contexto urbano a la amenaza que suponen para la vida humana el aumento del nivel del mar, las temperaturas extremas, las inundaciones y sequías, así como también las crecientes dificultades para poder asegurar alimentos sanos y suficientes, aire limpio o vivienda adecuada a la población. 

De acuerdo a Algayerova, en ese sentido, las ciudades no solo son receptoras de las consecuencias del cambio climático, sino que son generadoras del mismo. Y asegura que aumentar el verde urbano puede ayudar a revertir esta situación. En la página web de Trees in Cities Challenge, se harán visibles los progresos de cada ciudad, de manera que anime a otras localidades a participar en esta campaña que se prolongará hasta finales del año 2020. 

Algunas ciudades ya han comenzado. Helsingborg (Suecia) se ha comprometido a añadir 8.000 nuevos árboles antes de 2021, mientras que Bonn (Alemania) plantará unos 25.000 y, junto a otras 75 ciudades de 36 países diferentes, se ha integrado en la Plataforma de Ciudades con la Naturaleza (Cities With Nature). Así, e impulsado por ICLEI, se quiere sumar iniciativas a favor de una planificación urbana que tenga en cuenta la interconexión de las ciudades con su entorno natural, el ecosistema sobre el que se asienta y forma parte. 

La necesidad de establecer nuevas formas de relación con la naturaleza desde las ciudades es un asunto cada vez de mayor actualidad. El año pasado, la FAO ya presentó el libro Bosques y ciudades sostenibles, que recoge la forma en que 15 ciudades de todo el mundo están reverdeciéndose para disfrutar de los beneficios que ofrecen los árboles en un contexto urbano. Y es que, un solo árbol puede almacenar hasta 150 kilos de CO2 al año.  El arbolado urbano limpia el aire de contaminantes, reduce los efectos de las islas de calor (y así, la necesidad de aire acondicionado), ayuda además a frenar la erosión de suelos y al control hídrico. Además, favorece el aumento de la biodiversidad en las áreas urbanas, y mejora el bienestar y salud de las comunidades locales. 

Según la OMS los seres humanos necesitamos, al menos, un árbol por cada tres habitantes, y de 10 a 15 metros cuadrados de superficie verde por persona para respirar un mejor aire en las ciudades. El desafío ha comenzado. Y “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Un objetivo apremiante si tenemos en cuenta que más de la mitad de la población mundial ya habita en núcleos urbanos, y que queda mucho por hacer. Las soluciones están en nuestras manos.

Fuente: 

– El País

AMLO: “Ya no se permiten atrocidades contra el medio ambiente”

AMLO: “Ya no se permiten atrocidades contra el medio ambiente”

México es uno de los países más biodiversos del mundo. Su riqueza natural abarca lo hace parte de los 12 países considerados mega–diversos, que en su conjunto poseen cerca del 70 por ciento de todas las especies de flora y fauna del planeta. Sin embargo, también es una de las regiones más castigadas por las actividades extractivas del humano, el avance del cambio climático y la contaminación, sobre todo del aire. 

Frente a esta situación, el Senado de México aprobó un compromiso para que se reconozca la emergencia climática en el país, declaratoria que permite emprender acciones para luchar contra el calentamiento global y emprender el desarrollo sustentable. Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) celebró el acuerdo y se pronunció sobre las políticas ambientales de su gobierno. 

“Vamos a llevar a cabo acciones, estamos sembrando árboles como nunca se había hecho. Ya no se permiten más atrocidades contra el medio ambiente, ya no se permite la destrucción del territorio”, afirmó el mandatario. 

Cada año mueren en el mundo unas siete millones de personas debido a la contaminación atmosférica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y México se encuentra entre los países con peor calidad de aire del mundo. En la capital, una de las capitales más contaminadas de la región, este fenómeno afecta la calidad de vida de sus cerca de 20 millones de habitantes. Para detenerlo, este año allí se llevará a cabo una reforestación que contempla la plantación de 10 millones de árboles.

“Es parte del plan de desarrollo y si ahora lo aprueban, nos piden que se intensifiquen estas medidas, claro que les vamos a hacer caso y vamos a tomar en cuenta sus recomendaciones, porque tenemos que cuidar el medio ambiente”, agregó AMLO.

De esta manera, el presidente busca darle un giro a su imagen tras haber sido criticado por reimpulsar al principio de su mandato las industrias de los combustibles fósiles y desproteger la política ambiental. “Si se tratara de crecer por crecer, podríamos decir: vamos a seguir con las rondas petroleras, a seguir entregando concesiones para la minería, no le hace que sea a cielo abierto ni que contamine porque lo que importa es crecer, crecer, crecer. Sin embargo, así se destruiría el medio ambiente”, declaró.

En los últimos meses, desde el gobierno han llamado a invertir en sostenibilidad y cuidar los recursos naturales. En ese sentido, se anunció que no se entregará más concesiones a empresas mineras, se llamó a terminar con las prácticas de extracción de hidrocarburos con el método del fracking y se prometió que serán declaradas nuevas zonas protegidas para evitar que el territorio sea explotado por la minería a cielo abierto. 

Fuentes: 

– Milenio 

– Foro Ambiental

Uno de cada cinco peces que se consumen en México tiene microplásticos

Uno de cada cinco peces que se consumen en México tiene microplásticos

Los microplásticos, partículas imperceptibles al ojo humano, llegan hasta nuestros platos. Uno de cada cinco peces que se consumen en México presenta restos de este material en sus estómagos. Así lo alertó Greenpeace, tras presentar su estudio sobre el impacto de la contaminación en los ecosistemas y especies marinas.

“Se demostró el impacto de los microplásticos (restos plásticos menores de 5mm) en peces con mayor demanda comercial en el Golfo de California, el Golfo de México y el Caribe Mexicano. De los 755 ejemplares muestreados, el 20% presentó plástico en su estómago”, destacó la organización ambientalista en un comunicado.

En la mayoría de los peces se encontró al menos una pieza en su contenido estomacal, pero los investigadores llegaron a encontrar hasta 45 piezas en un mismo pez. Estas cifras muestran que peces muy populares para su utilización en platillos culinarios, como la lisa, el peto, los pargos, huachinangos o cabrillas presentan microplásticos en su interior, lo que indica que la actividad pesquera podría verse afectada por este tipo de contaminación.

La cifra de Greenpeace fue obtenida gracias a un trabajo reciente realizado en conjunto con el Centro para la Diversidad Biológica, Barco Lab, la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el Laboratorio de Biodiversidad y Conservación Arrecifal de la UNAM, y el Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana.

Cada año, en nuestro país se producen más de siete millones de toneladas de plástico. El 48% es destinado a envases y embalajes que no necesariamente terminarán teniendo un tratamiento final correcto o siendo reciclados, ya que la capacidad real de reciclaje en el país del total de residuos apenas llega al 6.07%, por lo que muchas veces terminan en espacios natural, como mares y océanos. 

La población mundial ingiere por semana unas dos mil piezas de microplástico presentes en los alimentos.

Para comprobar que efectivamente las piezas encontradas se trataban de plástico, dado que la identificación visual puede ser engañosa, los expertos tomaron una submuestra al azar de los peces de la localidad de Puerto Morelos (144 piezas), las cuales se trasladaron a las instalaciones de la unidad científica de Greenpeace en la Universidad de Exeter, Inglaterra, para su estudio mediante la técnica de espectrometría infrarroja por transformadas de Fourier.

 “Los océanos mexicanos son refugio de cientos de especies que hoy ven su hogar amenazado por la contaminación plástica. Contaminación provocada por grandes marcas que aprovechan que la actual legislación no les obliga a asumir su responsabilidad sobre los productos que contaminan nuestros mares”, señaló Greenpeace, que quiere presionar al Senado mexicano para que prohíba el uso de plásticos de un solo uso.

En el 37% de las piezas analizadas también se obtuvo el tipo de polímero del cual estaban hechas: celofán, etilvinilacetato, poliacrilato, poliéster, polietileno y polipropileno.

Las conclusiones del estudio, de acuerdo con los expertos, tienen un componente social importante que los legisladores y gobiernos deben considerar. “Combatirla es fundamental para un futuro más verde y más justo, donde los daños ambientales sean asumidos por quienes los provocan y no quienes la usan sin tener otra opción, al menos no de forma masiva”, señaló la ONG.

Y es que los microplásticos han sido señalados en los últimos tiempos como los grandes depredadores del ambiente. Según un estudio realizado por la Universidad de Newscastle, la población mundial ingiere por semana unas dos mil piezas de microplástico presentes en los alimentos. Esto representa aproximadamente unos cinco gramos. Los propios investigadores, a la hora de anunciar los resultados, encontraron un modo más que impactante de graficar la información: los seres humanos nos estamos comiendo una tarjeta de crédito por semana.

Fuentes: 

– Foro Ambiental

– Infobae

Descubren una zona de sismos en México que estuvo oculta durante los últimos 450 años

Descubren una zona de sismos en México que estuvo oculta durante los últimos 450 años

Según el manuscrito Anales de Tlatelolco, la tierra se abrió en la zona central de México el 19 de febrero de 1575. El antiguo códice, elaborado en la época en que el Imperio azteca cayó en manos de los conquistadores españoles, cuenta la historia de un temblor que duró cinco días, y como consecuencia, se produjeron derrumbes y se formó una grieta de casi 5 km de largo en el terreno.

Duran la última edición de la revista Tectonics, los sismólogos informaron que el hecho devastador es parte del descubrimiento de una serie de terremotos nunca antes registrados científicamente, que tuvieron lugar en los últimos 450 años en México. En concreto, estos temblores ocurrieron a lo largo de un tramo de volcanes de 1.000 km de largo conocido como el Cinturón Volcánico Transmexicano, una región de picos nevados y erupciones ardientes que se extiende desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico.

Desde los albores de la sismología instrumental a principios del siglo XX, solo se han registrado unos pocos terremotos poderosos a lo largo de este cinturón. Por esta razón, la mayoría de los investigadores creyó que no se trataba de una zona de alto riesgo sísmico. Según el coautor del estudio Gerardo Suárez, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “si el registro de terremotos de una región es como un largometraje, la era de la monitorización moderna es solo un pantallazo”.

Para Suárez, «esos cien años de sismicidad representan solo dos o tres segundos de la película». Cuando los científicos se sumergen también en los registros históricos, pueden «intentar ver algunas escenas más». Es por eso que junto a su equipo recurrieron a los códices aztecas y a los informes de los misioneros españoles. 

El trabajo que llevaron a cabo sugiere que México podría llegar a retumbar a lo largo de todo el cinturón volcánico, lo que significa que esta serpiente sísmica dormida presenta una amenaza inminente. Hoy, el 40 por ciento de la población de México (52 millones de personas) viven a lo largo de este cinturón, y la mayoría desconoce que existe un gigante geológico inquieto debajo de sus pies.

Conexión con el pasado

Las ardientes montañas del Cinturón Volcánico Transmexicano, desde Popocatépetl hasta Parícutin, han sido consecuencia de un proceso llamado subducción, por medio del cual la pequeña placa tectónica Rivera y la enorme Cocos se sumergen debajo de la placa norteamericana. La fricción resultante y el escape de agua de las placas descendentes crean una zona de fusión intensa en las profundidades de la Tierra, la cual luego  forma cadenas de depósitos de magma dentro de la corteza, que son responsables de originar volcanes.

Sin embargo, estos volcanes no recorren la zona de subducción, sino que son oblicuos a esta, lo que sugiere que la placa Cocos se encuentra muy deformada. Por otro lado, también resulta llamativo que, a pesar de este caos rocoso, el cinturón no presente los llamados terremotos corticales, que son temblores relativamente poco fuertes lejos de la zona con mayor grado de subducción. Estos tipos de terremotos son los que suelen perturbar el suelo sobre el que caminan las personas.

Los instrumentos modernos han registrado muy pocos terremotos corticales poderosos a lo largo del Cinturón Volcánico Transmexicano. El más grande en los últimos 40 años fue un temblor de magnitud 5.1 que tuvo lugar en febrero de 1979. Antes de eso, el terremoto de Jalapa de 1920 y el caso de Acambay de 1912 sacudieron la región en magnitudes de 6.4 y 6.9, respectivamente.

“Para obtener una visión más completa del registro sísmico de una región, muchas veces, los geólogos tienen que ponerse el traje de historiador”, afirma Zachary Ross, un geofísico de Caltech que no participó en el estudio. 

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han intentado interpretar el caos rocoso de su entorno, ya sea pintando imágenes de erupciones volcánicas en las paredes de las cuevas o elaborando historias sobre pájaros y ballenas supernaturales para describir terremotos y tsunamis, y estas descripciones resultan invaluables para los sismólogos modernos.

Hoy, el Servicio Geológico de Estados Unidos utiliza informes de temblores suscritos públicamente para determinar mejor la ubicación de los terremotos y asignarles las magnitudes correspondientes. Aplicando dicho conocimiento para hacer coincidir las descripciones históricas de la intensidad del temblor con los valores de magnitud, los científicos pueden analizar datos numéricos sobre terremotos registrados en textos antiguos.

“Entre estos textos se consideran los códices aztecas, que no suelen encontrarse fácilmente, ya que la mayoría de ellos fueron incinerados por los conquistadores españoles”, explica F. Ramón Zúñiga, un sismólogo de la UNAM que no participó en el trabajo. Algunos de estos códices muestran un glifo que se asemeja a una hélice, que durante mucho tiempo se ha interpretado como movimiento. Cuando aparece encima de un glifo de tierra en capas, este símbolo significa terreno en movimiento, o lo que es lo mismo, terremoto.

En algunos códices, estos glifos van acompañados de fechas. Y aunque en los Anales de Tlatelolco no aparecen glifos de terremotos y está escrito en náhuatl –el idioma de los aztecas–, los escribas anónimos recurrieron al alfabeto latino para describir los temblores de la tierra.

Los relatos de la era colonial de los misioneros también resultan muy valiosos. Los primeros datos del terremoto se encuentran de la misma manera en California, según afirmó Ken Hudnut, geofísico del Servicio Geológico de los Estados Unidos en Pasadena que no participó en el estudio. Los investigadores se valieron de informes que contenían detalles muy minuciosos de los conventos que sufrieron daños por terremotos, que habían sido elaborados para solicitar el reembolso por parte de la iglesia.

Ross aclara que, dado el carácter subjetivo de todas estas descripciones, los científicos no pueden atribuir demasiada precisión a las estimaciones de magnitud; de todas maneras, es un trabajo que vale la pena realizar, sobre todo cuando se trata de encontrar los epicentros de terremotos ocultos durante mucho tiempo.

Temblores en el tiempo

Suárez y su equipo dedicaron 8 años al estudio de los registros históricos para extraer datos numéricos sobre terremotos antiguos en México con la mayor precisión posible. Por ejemplo, los registros elaborados por el misionero Fray Antonio Tello hablan del Temblor Grande, un terremoto del 27 de diciembre de 1568 que tuvo lugar en la parte occidental del cinturón. Este evento dañó iglesias y conventos, originó derrumbes, convirtió el suelo en un fluido y dejó grietas en todo el terreno. El equipo estima que este fue un evento de magnitud 7.2.

Se ha afirmado que el terremoto de 1575 descrito en Anales de Tlatelolco tuvo lugar cerca de Zacateotlán, un sitio que hoy no existe y cuyas ruinas no se han encontrado jamás. Los historiadores que usan otro códice llamado Anales de Huamantla sospechan que Zacateotlán era un sitio al sureste del volcán La Malinche, que ayudó a ubicar el epicentro del terremoto a 45 km al este de la moderna ciudad de Puebla.

El códice explica que después del terremoto apareció una grieta en la superficie de 2.800 brazas. Una braza es una unidad de profundidad de agua que equivale a la longitud de dos brazos extendidos, por lo que esta información se utilizó para estimar la longitud de 4,8 km de la falla. Sobre la base de esta longitud, se determinó que el terremoto principal fue probablemente un evento de magnitud 5.7, al que le siguieron varias réplicas.

Terremotos otra vez

De acuerdo a Zúñiga, todavía no se sabe qué es lo que puede causar terremotos en el cinturón. Pero habiéndose recuperado las magnitudes y epicentros del terremoto con el nuevo estudio, se puede decir que el cinturón no es una falla singular, como el San Andreas en California, sino un conjunto de fallas más pequeñas. Además, Suárez agrega que ahora también se sabe que se producen terremotos en la corteza a lo largo del cinturón, incluso en lugares donde no se han identificado las fallas culpables.

Al terremoto de 1568, por ejemplo, no se le ha atribuido ninguna falla concreta, y, actualmente, los sismólogos están cavando trincheras en el área con la esperanza de detectar grietas reveladoras. En futuras búsquedas, podrían usarse láseres montados en aviones y unos helicópteros conocidos como LIDAR para espiar las líneas de falla bajo el terreno, de forma similar al trabajo y tecnologías que se ponen en marcha para detectar sitios arqueológicos enterrados debajo de la vegetación y el suelo, comenta Hudnut.

Para Luis Quintanar, sismólogo de la UNAM que no participó en el estudio, es fundamental tener una imagen más clara de este rompecabezas sísmico, ya que los registros revelan que el riesgo sísmico a lo largo de ciertas partes del cinturón volcánico es mayor de lo que se pensaba. Los principales terremotos en el cinturón ocurren en escalas de tiempo de miles de años, por lo que no suelen ocurrir en ubicaciones concretas con demasiada frecuencia. Por otro lado, ninguno de los temblores del cinturón será tan grande como los provocados por las zonas de subducción.

Suárez, sin embargo, aclara que un terremoto cortical relativamente fuerte en una de estas fallas, en un área altamente poblada, «podría causar mucho daño». A diferencia de las ciudades costeras del sur y el Pacífico, que suelen experimentar los temblores de los terremotos provocados por subducción, las grandes metrópolis a lo largo del cinturón, como Guadalajara, desde hace tiempo, han podido librarse, en gran medida, de terremotos dañinos. 

“Es posible que muchos de los que viven en el cinturón no tengan en su historia generacional recuerdos de grandes terremotos y no estén preparados para su próxima aparición. Ahora, se espera que se conozcan las noticias de estos eventos históricos, se tome consciencia del peligro sísmico oculto”, completa Zúñiga.

Mientras tanto, se continúa trabajando para descubrir terremotos a partir de los registros antiguos. Por ejemplo, los sismólogos e historiadores están examinando el Archivo General de Indias, ubicado en la ciudad española de Sevilla. Este archivo cuenta con información sobre el dominio español en partes de las Américas desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Según Suárez, es probable que estos documentos revelen más terremotos del pasado en todo el cinturón y en otras partes de México. «Realmente creo que podemos obtener mucho material si retrocedemos en el tiempo», concluyó el investigador. 

Fuentes: 

– National Geographic

En el Valle de Chalco, comenzó la construcción del primer santuario de animales mexicanos

En el Valle de Chalco, comenzó la construcción del primer santuario de animales mexicanos

México es el país con más especies en peligro de extinción a nivel mundial. Sin embargo, no existen centros estatales o gubernamentales de rescate, rehabilitación y reinserción que asistan de manera permanente y profesional a los animales que se encuentran en situación vulnerable ni dependencias que cuenten con presupuesto para rescatar y conservar a nuestras especies en riesgo.

Esta situación podría cambiar radicalmente con la construcción de Ostok, Santuario de animales Mexas, el primer santuario de animales endémicos del país, que se está realizando en el Valle de Chalco, Estado de México. La iniciativa es impulsada por el activista Arturo Islas Allende, el empresario y presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), Ernesto Zazueta, y representantes de la organización BADABUN y la Fundación BIOPAZ (Biodiversidad y Paz Social).

Históricamente, las acciones de conservación de especies endémicas han dependido en gran medida no sólo del grado de amenaza o del riesgo que enfrenten, sino del trabajo y de los recursos que la sociedad y empresarios quieran y puedan aportar. Con este proyecto, que cuenta con el apoyo del alcalde de Valle Chalco, Francisco Tenorio Contreras, se busca reforzar la protección animal y ambiental, así como también que otros estados y municipios lo repliquen en sus territorios

“Tendrá la misión de rehabilitar y reinsertar al medio silvestre, especies que sólo existen en nuestro país, para contener la acelerada extinción que están padeciendo y realizará conservación bajo cuidado humano de especies endémicas que ya han perdido su hábitat”, afirmó Contreras. 

Ostok contará con programas de rescate, rehabilitación, reinserción, investigación, educación y protección de la biodiversidad.

El santuario tendrá diferentes etapas de apertura. Sus metas iniciales serán inaugurar un centro de investigación y conservación de vida silvestre y desarrollar programas de rescate de especies endémicas, rehabilitación y reinserción al hábitat natural, proporcionando una vida digna a los animales que por su situación no puedan ser reintegrados al medio salvaje.

La primera etapa de será inaugurada en marzo del 2020.

Luego, el complejo brindará herramientas a estudiantes de veterinaria, biología y carreras afines e impulsará programas de educación ambiental enfocados en la concientización del cuidado de nuestra biodiversidad. Por otra parte, garantizará un importante desarrollo socioeconómico en la zona, pues impulsará un área de comercio verde local para apoyar a los habitantes de Valle de Chalco que viven en condiciones de elevada marginalidad, como las comunidades originarias, que podrán ofrecer sus productos en un bazar comunitario. 

Tipos de espacios 

El santuario contará con más 30 secciones para la protección y el desarrollo. Desde aviarios; granja; herpetario; albergues de lobos, osos, felinos y monos endémicos; cocodrilario, reserva de herbívoros; zona de cuarentena, área de rescate y rehabilitación de mamíferos marinos y taller ecológico hasta área de campamento y cabañas, parque recreativo extremo, auditorio, estanque interactivo, pabellón de crianza artificial, pabellón de historia natural, pabellón de rehabilitación de plantas endémicas, tortugarios, área de recreación, y comida, bazar comunitario, taller de adultos mayores y una clínica de atención para animales externos.

Es importante resaltar que Ostok también proyecta tener un banco de germoplasma para que a través de muestras de distintos orígenes de animales podamos contar con un reserva genética de las diferentes especies de México que estén o no en peligro de extinción. Teniendo en cuenta que en el Valle de Chalco, y en a nivel nacional, hay miles de perros abandonados, las autoridades acondicionará un espacio que servirá para rescatar y acoger a caninos maltratados con el fin de darles una vida digna y tratar de encontrarles un hogar.

Fuentes: 

– Foro Ambiental

– El Debate